• HEX volvió a Razzmatazz para cargarla de TECHNO en mayúsculas

    HEX volvió a Razzmatazz para cargarla de TECHNO en mayúsculas
    Fotos: Tea Guarascio

    Por aquí te contamos lo vivido en la segunda edición de HEX en Razzmatazz

    Nos remontamos a 2014, año en el que nacía, de la mano de los residentes Lorenzo, Pøli, y demás equipo de DOOM, HEX. Colectivo que no ha hecho nada más que crecer a lo largo de estos 3 años, aportadando interesantes propuestas a la escena techno barcelonesa, en las que han contado con multitud de grandes de artistas de renombre internacional como Ben Klock, Marcel Dettmann, Kr!z, Oscar Mulero, Antigone, o Perc, entre muchos otros. 

    Pero la noche del pasado jueves 7 de diciembre era una fecha especial. Una fecha marcada a fuego en el calendario de todos los amantes del techno en mayúsculas, en la que HEX se trasladaría por segunda vez a una de las discotecas más emblemáticas de nuestro país, Razzmatazz. Poniendo a nuestra disposición 3 de sus salas, equipadas por el mejor equipo de sonido (Funktion-one y L'Acoustics), que se encargarían de acoger una brillante programación formada por más de una decena de artistas nacionales e internacionales.

    Tras una rápida entrada a la discoteca, procedimos a dar una vuelta de reconocimiento a la laberíntica Razzmatazz, para quedearnos  así con la distribución de los escenarios. En esta, pudimos ver la galería de arte, seleccionada por el centro de difusión Mutuo, instalada por varias zonas de la discoteca. Apreciando varias obras creadas por artistas vanguardistas de Barcelona, como Cane Cane o Joahn Priego, en las que reflejaban esculturas y pinturas psicodélicas, a la par que siniestras, acordes con la temática de la fiesta.

    Con el plano de la discoteca memorizado, aterrizamos en The Loft. Encontrado al residente Lorenzo con la labor de marcar las putas musicales por las que iba a transcurrir esta noche, creando una atmósfera de oscuridad sonora, acorde con la iluminación y ambientación de la sala. Consiguiendo asombrar con una lección de techno oscuro que evolucionaba hacia sonidos más potentes y cañeros, hasta completar un warm up sobresaliente desde principio a fin. En el que supo como aprovechar la energía que albergaba en una sala que se iba llenando más y más, donde destacaba la nitidez, y a la vez, potencia sonora por la que son característicos los Funktion-one con los que estaba equipada.

    Era el momento de hacer una visita más que obligada al escenario principal para disfrutar de otro de los pilares principales de la noche. Tocaba ponernos a disposición de Shlømo. Viéndose su actuación retrasada al horario establecido, debido a poder poner en condiciones optimas la configuración de su directo. Pero como dice el refrán: No hay mal que por bien  venga". 

    El francés se mostraba en cabina bien surtido por multitud de aparatos modulares, cajas de ritmos y launchpads, con los que consiguió brillar por luz propia a través de un excelente directo. Haciéndonos viajar en un viaje indescriptible, intercalando a la perfección melodías oscuras y abstractas, pero con el baile siempre por delante. Cautivándonos con un sonido propio que pocos artistas tienen el orgullo de poder decir, logrando que la hora de su directo nos pareciera extremadamente corto, quedándonos con ganas de más. 

    La ocasión lo merecía, por ello regresábamos a un The Loft más que abarrotado. Había ganas de este artista, y lo podíamos notar en la gran afluencia de gente que reinaba en la pista de baile. Era el turno de uno de los artistas más aclamados actualmente, el cual ha ido creciendo a pasos agigantados hasta convertirse en una referencia muy a tener en cuenta en la escena techno actual. Hablamos del enigmático SNTS

    Lo único que si tenemos claro es que debajo de esa mascara se esconde toda una apisonadora que cumplió su cometido desde el primer minuto de su actuación, en la que pasó como una autentica maquina de demolición por todos los allí presentes. Mixer, launchpad y Roland Tr8 en mano, deslumbró con un set híbrido, en el que reflejó la madurez musical que ha alcanzado hasta ahora. Destrozando cada uno de los cimientos de la sala, a base de un techno arrollador y crudo del que fué aumentando cada vez más las revoluciones conforme iban pasando los minutos. Dejando una sesión para enmarcar, en las que consiguió el momento álgido cuando hizo sonar temas de su propia cosecha como “S9” o “ES19.1".

    Con una tremenda ovación, nos despedíamos del artista anterior para dar la bienvenida a Reeko. El asturiano desplegó toda su artillería en una sesión repleta de un sonido selecto y cuidado, sin dejar de lado a la contundencia por la que nos tiene acostumbrado. Conquistándonos a través de de unas mezclas bastantes finas, en las que encajaba al milímetro un techno elegante cargado de graves, energía, y bombos profundos. Dando una autentica lección de talento patrio, en la que nos hizo disfrutar como niños con un juguete nuevo, reflejado en la cara de disfrute que tenían cada uno de los que le bailaba. 

    Tocaba terminar de poner la guinda al pastel en esta sala. Tomaba el relevo otro de los atractivos de la noche: I Hate Models. Nos referimos al joven y emergente productor que se ha ganado a pulso el convertirse en uno de los artistas más aclamados y respetados actualmente, debido sus increíbles producciones y sesiones cargadas de adrenalina. No lo tenía fácil, pero supo dar con la formula correcta para poder igualar, e incluso me atrevería a decir, superar, a los artistas anteriores. Con la temperatura de la sala por las nubes, supo como aprovecharla, impresionando con un recital a base de sonidos industriales, EBM y con guiños ácidos, haciendo sumergirnos en una auténtica locura. Con cada track destaba la euforia de cada una de las almas que habitaban la pista de baile, coronándose a base de marcar su propio estilo  con el que concluía -para un servidor- la mejor sesión de la noche.

    Pero no podíamos irnos tranquilos sin degustar al plato principal de la noche. Una vez más, rumbo al escenario principal para situarnos a merced de Jeff Mills. Sin lugar a dudas, uno de los artistas que sigue a pie de cañón, un artista al que los años le sientan cada vez mejor, pareciendo que cuanto más lo escuchas, más te gusta. Y es que el norteamericano no sabe lo que es fallar. En lo que pudimos escuchar de su sesión mostró su versión más oscura. Reflejada en un set muy dinamico repleto de cambios de ritmo, mezclas arriesgadas, que - como de costumbre- supo como cuadrarlas a la perfección. Dejándonos embelesados por un recital de techno hipnótico, pero sin dejar de lado las influencias de sonido de Detroit, y enfatizado por su mítica Roland 909. Tras un extenso set de 3 horas , llegaban las 6 de la noche, con lo que ponía el broche de oro a su actuación, y con ella a esta edición de HEX, haciendo una vez más justicia al porque de su apodo "The Wizard".